Pasa siempre desapercibida en Nicaragua, la fecha del 31 de mayo, aniversario de la muerte de uno de los luchadores más destacados por los derechos territoriales de Nicaragua y por la vigencia del Derecho Internacional, Don José de Marcoleta.

Por la significancia de su labor no solamente tenaz, sino por su efectividad, tomando en cuenta la época que le tocó vivir y las condiciones embrionarias todavía de la conciencia nacional y de la formación del Estado nicaragüense mismo, por las limitantes materiales de una época turbulenta, sus aportes deberían colocarlo como una de las personalidades formadoras de nuestra identidad y conciencia nacional y de nuestro posicionamiento como nación en el mundo de las relaciones internacionales.

Nacido en Madrid el 25 de marzo de 1802, a los 18 años inició sus estudios para ejercer la carrera diplomática en la “Real Academia de Cadetes de las Reales Guardias de Corps de Su Majestad”, con un pensum de amplia cobertura (desde latín a zoología, dibujo militar, etc.). Ya incorporado, se desempeña brevemente como Agregado de la representación de España ante el Zar de todas las Rusias, en San Petersburgo, de donde regresa muy enfermo. Fernando VII, emperador de España, lo declara “Agregado Cesante el 1 de abril de 1823”. Es decir, queda suspendido de sus cargos. Para estas fechas, ya las naciones centroamericanas y de la mayor parte de Suramérica, han declarado su independencia de España y en particular, la naciente Nicaragua enfrenta presiones y acciones colonialistas de la Inglaterra imperial en sus costas del Caribe por un lado y el expansionismo del Destino Manifiesto de Estados Unidos.

También para estas mismas fechas, Nicaragua, formando parte aún, como Estado, de la Federación Centroamericana, estaba mandando a Europa su primera delegación diplomática, encabezada por Don Francisco Castellón y Don Máximo Jerez, comisionados ante las Cortes de Francia, Inglaterra, Bélgica y Holanda para lograr el reconocimiento de la soberanía de Nicaragua sobre la costa oriental de Nicaragua, incluyendo la desembocadura del Rio San Juan. Lo propio hacia la Provincia de Costa Rica, con su majestad de Inglaterra.

Castellón, uno de los primeros gestores del mítico canal interoceánico por Nicaragua, contacta a Marcoleta para mejorar sus gestiones ante Luis Napoleón Bonaparte de Francia, donde Marcoleta se distingue de manera especial, lo que le vale que Don José León Sandoval, Jefe de Estado de Nicaragua, le extienda la ciudadanía nicaragüense el 24 de marzo de 1846. Al mes siguiente de haberse nacionalizado, Marcoleta estaba firmando un contrato con el príncipe Luis Napoleón Bonaparte para construir un canal interoceánico por Nicaragua e iniciando así su trabajo de establecer los mecanismos diplomáticos para legitimar a Nicaragua como nación establecida y reconocida.

España reconoce la independencia de Nicaragua, en 1850!

Con una intensa agenda y cabildeos, Marcoleta logra el 25 de julio de 1850 que al fin España reconozca la independencia de Nicaragua y su carácter de nación libre, soberana e independiente. Este reconocimiento era importante pues así se legitimaba el reclamo nicaragüense de su soberanía sobre la Costa Caribe frente a Inglaterra, que había atacado con fragatas en varias oportunidades el puerto de San Juan del Norte y amagaba, con los aplausos de Costa Rica, sobre el Río San Juan, el Lago de Nicaragua y ciudades como Granada.

El descubrimiento de oro en California hace visible a Nicaragua en los nuevos ojos imperiales de Estados Unidos. Esta circunstancia es lo que a su vez va a hacer que se agigante la labor de José de Marcoleta en defensa de los derechos de soberanía de un pequeño país, ya desmembrado de la Federación centroamericana y sacudida por las luchas de intereses entre comerciantes, ganaderos, terratenientes, ejércitos partidaristas, choques de familias, de caudillos, gamonales, generales, curas, escribanos, ciudades y poblados. Estados Unidos ya había conquistado para sí los territorios de Texas, Arizona, Nuevo México, California, estaba comprando el área del Rio Mississippi y la Florida a potencias europeas colonizadoras.

Con la apertura de la Ruta del Tránsito en julio 1851 por Nicaragua, Estados Unidos terminaba de consolidar su conquista del Oeste, lanzaba una mirada hacia el Pacifico y comprobaba en la práctica la factibilidad de la comunicación interoceánica atravesando la pequeña cintura de un país pequeño, de oligarquías inmaduras (donde cada terrateniente era un General), país desordenado y en crisis de identidad.

Territorio dominado por Inglaterra, incluyendo la desembocadura del Río San Juan. Estados Unidos e Inglaterra quisieron delimitar las fronteras de Nicaragua, a sus espaldas y con el visto bueno de Costa Rica.

El 30 de abril de 1852, unilateral y secretamente, Estados Unidos firma un tratado con Inglaterra (Tratado Webster-Crampton) fijando al Rio San Juan como limite divisorio entre Nicaragua y Costa Rica, que continuaría al borde sur del lago de Nicaragua. Marcoleta se las ingenia audazmente para ingresar al Departamento de Estado y logra copiar de puño y letra la parte esencial del documento y filtra el documento a la oposición del Presidente Fillmore y a la prensa estadounidense y mundial. Se desata un escándalo que provoca la caída del Secretario de Estado Webster, quien fallece poco después. Pero el nuevo Secretario de Estado declara non grato a Don José de Marcoleta, quien regresa a Nicaragua en septiembre de 1853, donde es recibido de manera entusiasta. Marcoleta sin embargo, acuerpado por Don Fruto Chamorro, regresa a Washington en noviembre de 1853 y es reconocido por el gobierno estadounidense, de nuevo, reiniciando sus labores con la denuncia en 1854, del tráfico de armas, municiones y gente facinerosa de nacionalidad estadounidense hacia Nicaragua. En mayo del mismo año, Marcoleta protesta por el proyecto de la Central American Land and Mining Co, de Kinney&Fannes, de establecer una colonia usaamericana en la Costa Caribe de Nicaragua. Fannes era el agente consular de Estados Unidos en San Juan del Norte. Marcoleta logra que jueces estadounidenses emitan órdenes de prisión contra Kinney, Fabens y otros. Estos son los preludios de las llegadas de filibusteros a Nicaragua.

Los días 12 y 13 de julio de 1854, un buque usaamericano destruye e incendia San Juan del Norte, como supuesta represalia al haber sido detenido el cónsul “americano” en un tumulto. Marcoleta denuncia firmemente estos actos y estable las correspondientes protestas ante el gobierno de Washington, que se fueron sucediendo unos tras otros con la llegada de William Walker (mercenario subcontratista de Byron Cole, a su vez contratado por Francisco Castellón en las pugnas León-Granada, liberales-conservadores). De hecho, la aventura de Walker no pudo lograr ningún reconocimiento diplomático internacional, gracias a la tenaz labor informativa, enunciativa y jurídica desplegada por Marcoleta. Este falleció en Paris, habiendo ostentando varios cargos diplomáticos de Nicaragua ante Estados Unidos, Francia, el Vaticano, España y otros países europeos. Nicaragua le honra con una Orden diplomática.También la Academia de Diplomacia de la Cancillería nicaragüense lleva su nombre.

Quizás esos honores no tengan la dimensión que tiene su labor forjadora de nuestra integridad nacional y soberanía territorial, todavía amenazada en los mismos puntos de disputa que han marcado tan gravemente en nuestra historia.

Pero entre todos sus logros, destaca la denuncia y suspensión del Convenio Wesbter-Crampton, un hito rotundo en los éxitos diplomáticos históricos de Nicaragua (en este caso, contra Estados Unidos), comparable a la sentencia de la Haya en junio 1986.

Explica Marcoleta:

“Sin ejército y sin marina militar, consecuentemente, sin peso alguno en la balanza de las transacciones políticas, Nicaragua debió apelar, con energía y vigor, a sus únicas armas, la razón y la justicia; sostener con constancia y decisión sus sagrados derechos; defender con valor, su independencia, su nacionalidad, sus leyes, y sus caros y vitales intereses. A este vigor, a esta decisión debió, únicamente, la República el completo triunfo de la mas santa de las causas”.

José de Marcoleta,París, 27 de Noviembre de 1869.

Por razones políticas, algunos gobiernos de Nicaragua le suspendieron la pensión de retiro a Marcoleta, quien murió en Paris, el 31 de mayo de 1881,sin honores del país al que tanto sirvió. En junio de 1986, se creó la Orden diplomática que lleva su nombre.

Fuentes consultadas en la red: http://guerranacional.enriquebolanos.org/personajes_biografias_pdf/Biograf%C3%ADa%20de%20Marcoleta,%20Jos%C3%A9%20de.pdf

Biografía oficial sobre Marcoleta (Cancillería de Nicaragua): http://www.cancilleria.gob.ni/leyes/ordenes/ojm_b1.shtml

Comentarios generales sobre el sur de Nicaragua y algunos puntos de su historia: http://www.avizora.com/atajo/colaboradores/jose_antonio_luna/0001_nicaragua_ruta_transito.htm

Un resumen del IIHCA de la UCA, sobre un número del periódico El Porvenir, de 1851. http://www.facebook.com/l.php?u=http%3A%2F%2Fmc.enlaceacademico.org%2Findex.php%3Fid%3D251%26tx_ttnews&h=f16ca[tt_news]=220&cHash=57756573854956651de88eb70e1256e3

Sobre la Ruta, Compañía del Transito y Vanderbilt:

http://www.touring-costarica.com/vanderbilt2.html

La cita de Marcoleta:

http://www.manfut.org/cronologia/marcoletaindex.html