Es que… La tierra es parte del sistema Solar, girando alrededor de una estrella.

El sistema de esta solitaria estrella, donde gira la tierra, es una pequeña parte de una Galaxia o aglomeración de estrellas, la Vía Láctea. Se estima que hay 300 mil millones de estrellas en nuestra Vía Láctea. De ese total, podemos avistar desde la tierra apenas unas 9 mil estrellas, con la tecnología actual.

Ilustración de la NASA que muestra la estructura de la galaxia.- NASA/JPL-Caltech

Los científicos no se atreven a contar los cienes de miles de millones de galaxias que hay en el firmamento visible desde la tierra. Es un número grande, balbucean.

Pero han descubierto cosas importantes, como que hay una energía expansiva que dio origen al Universo (Big-Bang) y otra energía, la gravitacional, que frena esta expansión.

Y que la fuerza expansiva, que tiende a separar las galaxias, las estrellas, los mundos, ha triunfado sobre la desaceleración. Esta energía que acelera la expansión del universo, los científicos le llaman “Energía oscura”. Ellos dicen que esta energía oscura constituye cerca del 75% del Cosmos; un 20-23% de materia oscura (porque no saben de que se trata) y un 3-4% de materia que es la que percibimos y conocemos. ¿Un fiasco que sólo estemos parados en un 4% de la realidad? http://ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2001/ast03apr_1/

Pero en agosto de 2010, científicos del Departamento de Física de la Universidad de Durham (EE.UU.) han concluido que hay errores en las estimaciones y mediciones del universo y que el “lado oscuro” ni siquiera existe. Lo cual tranquiliza un poco los pies que sabemos los tenemos sobre la tierra. La teoría de la parte oscura de la materia había sido formulada por Einstein, que luego la retiró llamándola “una gran metida de pata”, pero luego había sido rescatada por las generaciones siguientes de científicos. Y ahora algunos la vuelven a rechazar. http://science.portalhispanos.com/wordpress/2010/06/25/cientificos-rechazan-la-existencia-de-la-energia-oscura-en-el-universo/

Galaxia de Andromeda. Fiesta de luz y Oscuridad

Lo cual no quita lo portentoso de apreciar, gracias a las fotografías de la NASA, esa parte visible del Universo y admirar ese orden-desorden, esa alternancia luz-lado oscuro, esa expansión-contracción, esa aceleración-desaceleracion del universo.

Y apreciar esa tendalada de planetas, estrellas, galaxias, supernovas, estrellas enanas, hoyos negros, lavabos cósmicos donde todo se pierde y se hace ultradenso, para brotar quien sabe cómo, ni quien sabe “cómo ni cuándo” ni por qué, ni para qué. Y todas las luces que vemos son las explosiones de cosas que ya no existen. Como restos de orgasmos cósmicos.

De allí que…¿ En cuál de los universos, esos espermas desperdigados de Dios?

No tenemos muchos científicos en Nicaragua, hay algunos, en la NASA, pero a falta de ello, tenemos poetas, que poseen en sus cabezas telescopios más potentes que el Hubbles y que nos han dicho:

“La distancia que hay de aquí a

una estrella que nunca ha existido

porque Dios no ha alcanzado a

pellizcar tan lejos la piel de la noche!”

(…) (Alfonso Cortes. La Canción del Espacio.1927).

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