Este título es de una nota publicada en su sitio Facebook por la joven Gabriela Montiel, a raiz de algunos debates sobre puntos reinvindicativos de las mujeres nicaraguenses. Es un enunciado muy acertado en la lucha por los derechos humanos, especialmente de las mujeres (aunque no solamente de las mujeres) y que nos hacer pensar, reflexionar.

Y me gusta porque me ha ayudado a reubicar la propuesta de Gioconda Belli en su último libro (que no he leído, solamente unos capítulos, reseñas y las propias entrevistas y notas de la misma autora, incluído FB, “El país de las Mujeres”.

La propuesta de Gioconda de reclamar una especie de retorno al matriarcado bajo la guía ideológica, del Felicismo (otra ideología), es interesante, pero algo incómoda al partir, de hecho, del mismo supuesto del flamante nuevo candidato presidencial en Nicaragua, Fabio Gadea Mantilla.

Si recordamos, Gadea, mostrando en un solo artículo de unas cuantas líneas  su “repulsión”(sic.), de estas “desvergüenzas” (sic.), “depravación” (sic.),”aberraciones” (sic.), “maricas” (sic), llega a explicarse estas manifestaciones dado que “algunos varones nacen con exceso de hormonas femeninas y algunas mujeres con exceso de hormonas masculinas, pero todo eso puede ser tratado por la ciencia moderna para equilibrar el funcionamiento hormonal del ser humano”.

Ver: http://www.laprensa.com.ni/2010/07/20/opinion/32115

Y en el relato de Belli, son gases volcánicos emanados de una erupción en el país de Faguas, los que a falta de las inyecciones de Don Fabio, bajan las testosteronas de los hombres y entonces, y sólo entonces, las mujeres se empoderan. La testosterona explica entonces la subordinación de un sexo (“género” mas preciso), respecto al otro.

No es una lucha social y de conciencia la que las insurrecciona, sino un fenómeno hormonal, como nos explica Don Fabio, como si la sexualidad fuera una mera circunstancia física y no mediaran, condiciones históricas, económicas, culturales, ideológicas, precisamente. Entonces, esta base ideológica sobre la que se construye el relato de Gioconda, a mi jucio, lo debilita.

Viñeta de la telenovela venezolana "El País de las Mujeres" (1998).

Además, por cierto, que en Venezuela existe un antecedente de una telenovela con el mismo nombre: “El país de las mujeres” escrita por Mónica Montañez y producida por Venevision (1998-1999) con una temática simular en cuanto a una insurección de las mujeres (cinco)  contra los hombres,nada mas que limitado a lo sentimental y a una “guerra de sexos” como en otro programa televisivo, tambien venezolano.  Cpincidentemente, la viñeta principal de esta telenovela tiene harta similitud con la portada publicitada del libro de Gioconda.

Mientras, la frase de Gabriela (en FB) me trae a lo concreto, a lo cotidiano en un país como Nicaragua, donde todo está por hacer, a la lucha concreta, pequeña, de derecho en derecho, de caso en caso, de ley en ley, de artículo en artículo, de comentario en comentario, de debate en debate, de marcha en marcha, por esos derechos concretos de las mujeres, entre otros.

No sé si en la Faguas de Gioconda hubo efecto en los seres humanos que Don Fabio, muy virilmente llama “maricas” (Por cierto, que eso no le impide manifestar su admiración por el argentino Carlos Gardel, al que llama, “apuesto, varonil”, sic.).

Tal vez Gioconda tendrá que pensar qué va a hacer el PIE (Partido de la Izquierda Erótica) con esos ciudadanos y ciudadanas de “Faguas” diferentes a los dos polos que visualiza Don Fabio. No vaya a ser que necesiten sumergirse a inhalar los gases del volcán que provoca la irrupción del “País de las Mujeres”.

El verdadero país de las mujeres, sin embargo, en la realidad concreta es ese señalado por la joven Gabriela: “Mi cuerpo es mi país y en mi país yo quiero libertad”. Una consigna de lucha concreta.

Lo que es cierto es que son las propias mujeres las que tendrán que erupcionar, para que algo cambie en Nicaragua.

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