Colombia no tiene tecnologia de rescate de mineros atrapados

El recién pasado lunes 11 de octubre de 2010, quedaron sepultados dos obreros de una mina de carbón llamada La Esperanza en el municipio de Tasco, Boyacá, Colombia. Poco se ha sabido de esta noticia, el mundo obnubilado por las labores de rescate de Los 33 de Chile. Lo más probable es que sean dos cruces más en el largo cementerio en este tipo de muertes en América Latina, dado que el gobierno colombiano se ha declarado incapaz de su rescate, si es que aun están con vida.

Es irónica esta incapacidad en un país como Colombia, que a mediados de septiembre, se jactaba de la tecnología de punta que hizo caer misiles, literalmente, en el zapato del jefe de las FARC, el “Mono Jojoy” y que mantiene, por ejemplo, un taller de mantenimiento de Helicópteros de guerra usaamericanos del Comando Aéreo de Combate (Cacom) No.5 en Río Negro, Antioquia.

Taller usaamericano-israelita en Rio Negro, Antioquia, Colombia

En dicho taller, laboran 12 oficiales y 121 suboficiales entrenados en EEUU, Israel y Corea del Sur, especializados en labores tales como la pintura, en una cabina con valor de USD400 millones, un cuarto limpio (clean room) que repara equipos electrónicos que deben aislarse de suciedades microscópicas, tales como los sistemas de visores nocturnos, acortando el tiempo de un año, que se hacía en Israel, a cuatro días, en Río Negro. O la capacidad de fabricar los cascos Arpía III, con el apoyo de la firma de ingeniería Ovo Tecnologies, las universidades Eafit y Pontificia Bolivariana, realizando innovaciones sobre el prototipo israelí de este casco de alta tecnología.

Entre las innovaciones, que superan la tecnología israelita, se incluye un montaje móvil, ajustable en siete ejes, “lo cual le permite fracturarse a un determinado de fuerzas G para separar los componentes y evitar que el piloto sufra lesiones en las vértebras cervicales.

El casco Arpia III de alta tecnología, innovado en Colombia

Asimismo, el rediseño permite dispersar energía en un impacto, protegiendo el cráneo del piloto a niveles más altos de fuerzas aplicadas, además se desarrolló en materiales que disminuyen su peso original” según los considerando del premio de Ciencias y Tecnología (abril 2007) reconocido por las Fuerzas Armadas a los innovadores, un par de Mayores y algunos tenientes colombianos. Las innovaciones permiten a la Fuerza Aérea colombiana, un ahorro del 70% del valor total de la importación de los cascos desde Israel.

Los dos obreros colombianos están sepultados a 50 metros de la superficie.

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