Pírrico hallazgo de Piñera: “La riqueza de Chile no es elcobre, sino los trabajadores chilenos”

 

Puse en mi muro de Facebook: “Sebastian Piñeira acaba de llegar a una buena conclusión: la riqueza de Chile no es el depósito de cobre en el desierto de Atacama, sino sus trabajadores y su pueblo! Es genial” 

Tal y como respondió y documentó una compañera chilena (Sandra), fijémonos que este “sabio” e inédito descubrimiento sucede después de un largo periplo en el que el señor Piñera ha acumulado USD2,200 millones de dólares en su fortuna personal, a punta de negocios de emisiones de tarjeta de créditos, inversiones en la banca, compras- ventas de empresas, muchas de las cuales han causado procesos judiciales, hasta que se hizo Presidente y ha visto literalmente atrapada sin salida a una parte (los 33) de esa mano de obra histórica en Chile, que desde inicios del siglo pasado, escenificó batallas de relevancia y fue víctima de fuertes represiones, incluso masacres enteras.

Salvador Allende (71-73) llevó a término la reivindicación nacional de la completa nacionalización del cobre (después de tímidos intentos en los regimenes de Ibañes y Frei), lo que causó la furia, documentada en evidencias desclasificadas, del Departamento de Estado de Estados Unidos, en defensa de enormes transnacionales del cobre como la gráficamente llamada Anaconda Cooper Minng Co.

El baño de sangre de Pinochet no pudo echar atrás esa reivindicación nacional y popular, hasta la fecha; aunque hay pasos atrás con arreglos de explotación en arriendo de las minas nacionales, a favor de empresas transnacionales de los principales depósitos, hay empresas medianas e incluso pequeñas ocupadas en explotaciones de depósitos menores. Una Economía Mixta del cobre.

En todo ese recorrido de hechos, pues es notorio el reciente descubrimiento que parece ha hecho Piñera, que se ha dado cuenta ¡AL FIN! que de esa mano de obra es de donde ha salido el grueso de la riqueza generada en ese país, que lo hace aspirar a entrar en el “Primer mundo”, si todo va bien, en unos 5-8 años (hoy, ingresos estimados en pocos mas de USD14,000 dólares per cápita), pero al mismo tiempo, para los que se asombran de casos como éste, con una enorme desigualdad social típica de los países del “Tercer mundo”.

Entrada a la Mina San José

Lo cual demuestra que el modelo de libre mercado puede generar riquezas, pero se basa, contradictoriamente, en la mala distribución de los ingresos, la inequidad social, el desbalance en oportunidades y  satisfacciones de la vida humana. Chile ingresó este año en el grupo de la OCDE, que reúne a los países más ricos del mundo, pero arrastrando cifras de desigualdad social y concentración de los ingresos típicas de nuestro “Mundo Tercero”: Costa Rica, según CEPAL (2009) tenía por ejemplo, mejor Indice de Gini (medida de desigualdad de los ingresos), que Chile.

Molina (2005) afirma que los cinco grupos económicos más grandes de Chile poseían el 47.6 % del valor de activos cotizados en Bolsa. Los tres más grandes bancos privados controlaban más del 50% de las colocaciones del sistema. Las tres Administradoras de Fondos de Pensiones, AFP, manejaban, más del 74 % de esos fondos. Una estructura que demuestra dónde y cómo se concentra la riqueza en Chile, tomando en cuenta además, en el caso de la minería, que la explotación del cobre hace de Chile el mayor exportador del mundo y es parte esencial del movimiento económico financiero de su modelo, aunque anden por alli, para dolor de cabeza de los marxólogos, indios mapuches buscando donde reclinar su cabeza.

Esta estructura se refleja en las estrategias y enfoques del Estado, las empresas nacionales y extranjeras de la minería chilena. Por ejemplo, el derrumbe de la Mina San José, del Grupo San Esteban, dejó entrampados a los 33 obreros, porque no había una escalera de auxilio cerca de la chimenea de ventilación y solamente había una rampa de acceso, agravado por un segundo derrumbe. Las condiciones de seguridad eran tan precarias que los técnicos de rescate decidieron taladrar un acceso nuevo y no activar en el material inestable. Sumemos a esto que el Ministerio de Minería de Chile, según reportes periodísticos, solamente tiene 16 inspectores para controlar más de 4 mil minas.

Para concluir de graficar esta bipolaridad de un modelo con raíces en el Tercer Mundo y frutos en el Primer Mundo, hay que mencionar que los obreros mineros en Chile, respiran por al menos 8 horas, durante años de labor, polvo con alto contenido de cobre, lo cual reseca las mucosas, genera problemas respiratorios y otras complicaciones pulmonares, laboran en un ambiente aislado, inhóspito, de fríos y calores extremos, con manos a punto de congelarse mientras tienen que manipular herramientas y máquinas, a 3 – 4 mil metros de altura con un 60% de oxígeno. Una buena parte de los obreros mineros estan subcontratados,lo que restringue sus derechos laborales y sus acumulativos.

Muchos obreros son subcontratados para evitar cargas sociales

Mencionemos también en este panorama, que el gobierno, en el caso de la mina San José, la del derrumbe, ha autorizado la liquidación laboral de 270 obreros cesanteados desde el 5 de agosto y porque los dueños se declararon en quiebra, además de no dar la cara ante estos hechos. Ellos tienen una demanda judicial de uno de sus obreros que perdió un pie en un accidente de trabajo.¿Que harán estos obreros cesados y sus familias? ¿Que harán los obreros con reclamaciones?

Por su lado, Los 33 han anunciado la creación de una fundación que tratará de capitalizar la atención mediática en sus experiencias y han declarado que sus recursos los destinarán para financiar campañas de defensa del salario digno de sus compañeros, mejores condiciones de trabajo y de organización. Ojalá así fuese.

Como en Nicaragua, los sindicatos en Chile están debilitados después de la experiencia del gobierno socialista de Allende, de la dictadura sanguinaria de Pinochet, de las prédicas y advertencias del neoliberalismo, del populismo a lo Bachelet y las corrupciones, chantajes y amenazas de las grandes empresas y consorcios mineros privados y estatales (CODELCO), cuyos hilos lo demuestra la presencia de un magnate con una fortuna de USD2,200 millones de dólares en la presidencia de Chile.

El salario mínimo de un obrero minero en Chile anda alrededor de unos USD300 dólares mensuales.

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