Los 33.

La noche del 12 y amanecer del 13 de octubre en Chile ha sido una noche de humanidad, de sentimientos, de solidaridad. Una fecha, que igual que la del terremoto, ha marcado el sentido del pueblo chileno y las simpatias del resto de pueblos del mundo.

Ahora, una vez rescatados los 33 obreros chilenos para felicidad de todo Chile y de los que seguimos ese triste evento, hay que abordar:¿ Que pasó?, ¿Hay responsabilidades en ese incidente? ¿Se va a confiscar e intervenir esa mina, para pagar e indemnizar por los gastos, costos y daños? ¿Se van a jubilar favorablemente los 33 mineros, a fin de que no vuelvan a esa ocupación y asi resarcir el daño físico, mental, emocional a ellos y sus familias, a todo Chile y puedan dedicarse a otra cosa menos que a entrar a esos túneles (los que así lo desean, porque algunos podrán estar decididos a continuar en su labor bajo tierra). ¿Se revisará el protocolo de explotación del resto de minas a fin que no se repita esta amarga experiencia? ¿Ya se están tomando medidas para contar con salidas de emergencia en todas las minas subterráneas?

¿Se ha conformado en el gobierno, con participación de los obreros mineros, un Comité técnico de prevención de desastres y accidentes en las minas subterráneas de Chile?.etc.

La minera San Esteban, propiedad de los señores Marcelo Kemeny y Alejandro Bohn, se había declarado en quiebra y había estado liquidando a trabajadores con 25 años de labores, pagándoles solamente 11 años. El 30 de septiembre pasado, ellos recibieron una orden de arraigo por la demanda en su contra de un obrero minero  que sufrió amputación de sus piernas en la mina San José.

Ojalá los obreros mineros y sus familias puedan plantear sus demandas y su propia seguridad, estabilidad laboral, políticas preventivas, aunque esto pueda restar el margen de ganancias de las empresas. Omar Sepúlveda, el segundo obrero rescatado, inmediatamente se refirió a estos aspectos.

Ojala Pineira tenga la madurez y entereza para atenderlos. Votemos a su favor, confiando solamente en la expresión de júbilo que se notó  en su rostro cuando anunciaba el pronto rescate a superficie de los mineros atrapados. Es un excelente rostro el de Chile en estos momentos. Y el rostro de su capacidad técnica y organizativa, que no necesitó de asesores del primer mundo, de esos que horadan la tierra por todos lados, Canadá, EEUU, China. La primera llegada de la sonda que abrió el camino, es un logro técnico de incalculable valor. Y lo mas emblemático, ese rostro obrero de Chile, de valor, paciencia, intuición organizativa y decisión. Es una lección para todos.

Pero hace falta traer a la par, al primer mundo, a las reivindicaciones laborales de los mineros chilenos, a fin que no vuelvan a correrse este tipo de riesgos, daños, sufrimientos personales y familiares.

Y no olvidar las demandas del reprimido pueblo mapuche, algo pendiente por esta atención centrada en los 33 mineros.

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