Un modelo donde la energia atomica es dirigida por fundamentalismos, mas que religiosos, misóginos.

En el caso de Irán, tenemos una contradicción práctica enorme en la afirmación marxista de que el desarrollo de las fuerzas productivas trae aparejada la transformación de la supestructura, la ideología, el pensamiento, la cultura, nuevos valores, y hasta un hombre nuevo, etc. Por ejemplo, explicar cómo es que un país de alto desarrollo industrial, que genera incluso su propia tecnología nuclear, como Irán, puede estar en términos de pensamiento, de cultura, de ideología, como el día del primer milagro de Mahoma, alrededor de 580 d.n.e: Se dice que el Arcángel Gabriel en esa ocasión bajó del cielo, abrió el pecho de Mahoma niño y le sacó el corazón, extrayendo un coágulo negro, diciéndole que esa era la parte interna con la que Satán podría someterlo a sus caprichos. Así el futuro líder quedaba purificado.

Pero al parecer no hay arcángel que se atreva a bajar desde las alturas hoy en día en este país nuclear, para extraer los “coágulos negros” que deben anidar en el corazón de la teocracia nuclear de Irán, que sigue condenando y torturando mujeres como en los tiempos de los antiguos beduinos.

Así, es desesperada y contra reloj, la lucha de Sajad Ghaderzadeh, joven iraní de 20 años, que ha estado clamando ante la comunidad internacional para que su madre, Sakineh Mohammadi Ashtiani  (43 años, encarcelada desde 2006), no sea condenada a muerte acusada de haber tenido relaciones con dos hombres después de la muerte de su marido. El castigo era la lapidación.

Lapiadacion u horca y en el entretanto, latigazos para Ashiani.

Campañas de organismos y hasta de gobiernos como el de Francia, seguramente movieron ese coágulo negro en el corazón de la teocracia iraní (o por razones más pragmáticas), dado que recientemente, las autoridades suspendieron la pena de lapidación, cambiaron abruptamente los cargos y ahora Ashtiani enfrenta la posibilidad de ser muerta en la horca. La acusan de estar involucrada en la muerte por asesinato, de su marido, el padre de Sajad. La soga reemplazará a las piedras.

El valiente joven Ghaderzadeh, también denunció que su madre había recibido 99 latigazos como castigo por haber sido publicada una foto de su rostro descubierto, el 28 de agosto pasado, en The Times. El cargo fue de “corrupción e indecencia”. Lógicamente este tipo de castigo medioeval va dirigido a romper la capacidad de resistencia y lucha de Ashtiani, su familia que la apoya y la comunidad internacional.

Este apoyo no ha sido tan contundente, por ejemplo, por parte de la teocracia católica en el Vaticano. El Director de Prensa del Vaticano, Pbro. Federico Lombardi, contestó a la petición de Ghaderzadeh para que el Papa Benedicto XVI exhortara a detener la ejecución, según ha informado Radio Vaticano , que “la Santa Sede sigue el caso con atención y participación”, aclarando que  “cuando se le pide a la Santa Sede de manera apropiada que intervenga en cuestiones humanitarias ante otros países, como ha sucedido muchas veces en el pasado, lo hace pero no de forma pública, sino a través de los canales diplomáticos propios”. Por aquella máxima bíblica de “ser astutos como la serpiente”.

99 latigazos por haber salido su foto en Times

Ashtiani, que no es la primera vez que sufre latigación en su cuerpo gracias a los dictados de la teocracia “masculina” de Irán, es un triste ejemplo práctico que parece negar aquello de que el desarrollo material traerá nuevas formas de pensar a la humanidad, nos hará mas libres. Casualmente la situación de las mujeres, sus derechos como seres humanos, es el mejor parámetro para medir hasta qué punto es cierta esta tesis marxista. No puede haber liberación de la humanidad sin la liberación de las diversas formas opresivas sobre las mujeres.

Amnistia Internacional desarrolla una campaña de firmas a favor de Ashtiani, a fin de salvar su vida y por suspender este tipo de lapidaciones y ahorcamiento de mujeres.

Si quieres sumarte, ve a: www.actuaconamnistia.org www.actuaconamnistia.org

Anuncios