Amor mío: Comencemos a paulocoelhear antes que otro nos diga lo que nos gusta oír.

  • Cuando la veo alejarse de mí, ya comienzo a sentir el alborozo de cuando la veo llegar de nuevo. Cuando llega de nuevo y se queda junto a mí, ya comienzo a sentir la zozobra de tener que verla alejarse. Entre que se queda, se va y regresa, comprendo que el amor es el arte de dejar que las cosas fluyan sin pretender volvernos los dueños eternos de los instantes. Que el amor es el sabor de cada instante.

 

  • Canicas universales de diferentes colores, eso somos en el big bang del universo. Estuvimos  juntos y no lo recordamos; volveremos a unirnos y no lo sospechamos.

 

  • El amor cuando es profundo, ni es cuerdo, ni lógico, ni normal, ni meditado. Puede cortar como sable los prejuicios sociales, de raza, de edad y hasta del mismo sexo. Pero si corta, duele y hace daño. La manera como el amor se jacta de su poderío y de su insensatez es nadando contra la corriente, aun en aguas tempestuosas, tragando profundamente todos los miedos y tratando de sacar de ello, fuerzas. Su tragedia es que esa fuerza nos lleve de pronto a la orilla no deseada, que nos arrebata el derecho de sentirnos arrastrados por esa intensa corriente descabellada. La normalidad es la enemiga del amor.

 

  •  Si el mundo supiera lo que es hacer el amor, se asustaría de ver tres mundos acoplados en la unión de dos seres. Es el espíritu revoloteando para posesionarse de los cuerpos en acción, tratando de hacerse carne para habitar entre ellos, la mente centrada en la única misión de asir la eternidad en un momento fugaz, el cuerpo afanado en la tarea inmensa de entregarse por entero a la vez que recibir la entrega entera del otro. Juntar esos tres mundos  en la fruicción de hacer el amor nos acerca a la fuerza creadora que nos dio  origen pero que  nos dejó el destierro de todos esos mundos. Hacer el amor es hacer el camino de regreso.

 

  • Lo inmenso del amor es que es impredecible. Lo fatal, que es imprescindible.

 

  • El miedo a lo desconocido me hace trastabillar cuando siento que al soltar las riendas de mis sentimientos, éstos se desbocan en tu busca, sin la seguridad que estés allí. Mi felicidad es que sueltes los tuyos, para que sepas que estoy aquí y lo desconocido se desvanezca, porque estamos más cerca. Más cerca… es la fórmula que nos lleva al corazón del amor.
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