47 años...y nada. El bloqueado verdaderamente, es EEUU.

El pasado 14 de septiembre de 2010, se cumplió el periodo anual de vencimiento del embargo comercial, financiero, tecnológico, diplomático de Estados Unidos contra Cuba.

Barak Obama Hussein, el pasado 3 de septiembre de 2010, ha decidido con su firma, extender esta “Ley contra el Comercio con el Enemigo” hasta el 14 de septiembre de 2011. Obama es el 10º Presidente de EEUU que sigue esta línea contra Cuba, no importa lo que decida, por ejemplo, la Asamblea General de las Naciones Unidas.

 El 28 de octubre de 2009, en la Asamblea General de las NNUU, 187 países votaron contra el bloqueo y embargo económico de Estados Unidos contra Cuba, tres países avalaron el bloqueo (Estados Unidos, Israel, y Palau) y se abstuvieron dos países ( Islas Marshall y Micronesia).

A pesar de esta derrota en el seno de la Asamblea General de las NNUU, que se repite año con año, Estados Unidos sigue manteniendo el bloqueo, no importándole que ya ha roto el record histórico en toda la historia humana, (¡47 años!) de un bloqueo y embargo de este tipo de un país contra otro, ni que el pueblo cubano también ha roto record histórico de resistencia y sobrevivencia contra esa injusta medida. Ni  importando tampoco el nivel de daño humanitario de largo plazo que se le ha infringido a la población cubana, ni que la Convención de Ginebra (1948) tipifique estos actos como genocidio (“Arto II, literal c: Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial”).

La Revolución cubana apenas se iniciaba y ya EEUU había decidido el bloqueo, enfurecido por el avance de las confiscaciones de tierras, empresas, cierres de night clubs y  prostíbulos contra empresas norteamericanas que  bajo la dictadura de Batista, habían hecho de Cuba, su centro de lavado de dinero y proxenetismo.

 El embargo prohíbe todo tipo de transacción comercial, financiera, tecnológica de importación y exportación entre EEUU y Cuba, estableciendo penas de cárcel y confiscaciones de los bienes de las empresas involucradas en algún intercambio con Cuba, restringe la libertad de viaje por las dos vías, y otra serie de medidas destinadas a provocar escasez y malestar a lo interno de Cuba.

El bloqueo contra Cuba lo decretó en 1963, el demócrata Presidente de EEUU, John Kennedy y desde entonces ha sido endurecido por diversas leyes y disposiciones como las Leyes Helm-Burton y Torricelli, al margen que eventualmente, algunas administraciones  hayan aplicado coyunturalmente algunos aflojamientos menores, especialmente por intereses migratorios. Estas últimas leyes se promulgaron en el contexto de la caída del régimen soviético, apoyo estratégico de Cuba en lo económico, financiero, tecnológico y político.

 La Ley Torricelli, fue promulgada por George Bush padre en octubre de 1992, tratando de ganar el electorado de Florida para la campaña electoral de ese momento. Para reflejar el sentido anti humanitario, intervencionista y fuera de las normas internacionales de esta ley, baste citar que establece que “Se pondrán a disposición de Cuba, alimentos, medicamentos y suministros médicos con fines humanitarios… si el Presidente (de EEUU) determina y lo certifica… que el gobierno en el poder de Cuba:”(…) y aquí una serie de requisitos a cumplir para que el Presidente de EEUU concluya que al fin hay una democracia en Cuba, bajo esos parámetros. Se prohíbe entonces el tráfico de alimentos y medicinas entre ambos países, condicionándolo a arbitrarias condiciones o interpretaciones políticas.

La Ley Helm-Burton (1996), que endureció más el embargo, fue decretada por el Presidente Clinton (demócrata), en las perspectivas del colapso de la Unión Soviética, interpretada por las clases sociales batistianas de Miami, como el momento para un golpe mortal contra el régimen cubano: Esta Ley afirma en sus postulados, que el apoyo financiero y comercial de Estados Unidos a la emergente Rusia y a las repúblicas euroasiáticas post soviéticas, dependía de si a su vez se enfocaban a “”poner fin al régimen comunista de Cuba, incluida la retirada de tropas, el cierre de instalaciones militares y la cesación de los subsidios comerciales y de la asistencia económica, nuclear y de otra índole”. Es un llamado a un derrocamiento total de un régimen de otro país, un supuesto “jaque mate” que en la práctica nunca ha funcionado (fijémonos que ni siquiera la esperanza miamense de la muerte natural de Fidel, ¡que ya anda dando discursos de una hora de pie al aire libre!).

Las leyes del bloqueo y embargo contra Cuba desconocen, en contra de convenios y leyes internacionales, la validez de marcas, nombres comerciales y patentes registradas y protegidas en Cuba en el territorio de Estados Unidos. Bajo la administración Obama (quien como senador de Illinois, en 2004, llamó a suspender las medidas contra Cuba, por inútiles), el 30 de marzo pasado, un juez federal de la Corte de Washington D.C desestimó una demanda de la empresa cubana CUBAEXPORT, por el robo descarado de la marca cubana de ron Havana Club en el mercado norteamericano por parte de la firma Bacardí. El juez adujo en su fallo la Sección 211, Ley del Presupuesto en 1999

Ilusa y arbitrariamente, la Ley Helm-Burton establece una serie de requisitos que deberá cumplir Cuba para que EEUU lo considere con un “gobierno democráticamente electo” (complementando la Ley Torricelli) y estableciendo  la obligación de devolver TODAS las propiedades y bienes de capital confiscados a usaamericanos o a la clase batistiana que huyó a Miami, para suspender el bloqueo.

Nada de los supuestos objetivos económicos y políticos del bloqueo y el embargo de EEUU contra Cuba se han conseguido y solamente han logrado endurecer las condiciones de vida, trabajo y supervivencia de un pueblo y justificar las medidas de control político y excepción que el régimen cubano ha establecido en contra de esa agresividad usaamericana.

Nada más descabellado y antihumanitario que esta medida inútil o al menos “imprudente” como lo calificó recientemente el representante demócrata por California, Michael Honda. Este empecinamiento solo demuestra que en estos 47 años, es Estados Unidos quien sigue bloqueado en sus enfoques, su óptica, sus objetivos, puesto que la medida solo ha provocado, y puede medirse, un daño humanitario descomunal, ya por más de dos generaciones y por ese doble efecto sobre quien paga las consecuencias: el pueblo cubano, sometido por un lado a la escasez por esa falta de comercio e intercambio libre y sometido a regulaciones y medidas que el gobierno cubano justifica con el bloqueo y el embargo. Doble tenaza para el pueblo.

Aunque todavía hay regímenes, como el de Israel, que cuchara, cemento y piedra en mano, se empecinan en levantar nuevos muros, históricamente inútiles, o como el construido en la frontera de EEUU con México, el momento cuando las Naciones Unidas obliguen (ojalá) a la suspensión definitiva e incondicional del embargo y el bloqueo estadounidense contra Cuba, deberá ser reconocido como el Día de la Alegría Mundial, por la caída de un muro más en la integración de los pueblos.

La caída de estos muros logrará a su vez que corran libremente los aires de democracia y libertad que todos los pueblos anhelamos y que tambien deseamos para Cuba, respetando su derecho soberano a decidir la forma en que decida luchar por ellos, y disfrutarlos.

Anuncios