De previo

Es interesante como se mantiene ocupada y distraída nuestra clase política, especialmente las nomenclaturas partidarias en función de la estrategia firme del avance que ellos mismos proclaman, de un proyecto continuista y autoritario: La amnistía, los CNI, la inmunidad de Montealegre, el decretazo, los 25 funcionarios, el decreto de una sala declarando la viabilidad de la re elección del actual mandatario, el Holiday Inn, los magistrados con cargos vencidos, los suplentes, los diputados de dedo, dedazo y manotazo, el bono si el bono no, el FMI, que Insulza dijo o no dijo, el presupuesto, la sobre recaudación tributaria, que Aminta Granera, que se disolvió la unidad de lucha contra las drogas, aquí hay 48 votos, no aquí hay 56, la disolución de la Asamblea, pongamos un Consejo de Estado si COSEP avala, la toma de la Corte Suprema de Justicia, etc.

Todos, todos los partidos políticos sin excepción se enteran de la próxima lucha política que tienen que enfrentar, leyendo los periódicos y viendo los programas de noticias y comentarios por la televisión. Carecen de una estrategia de lucha política, van al ritmo de las coyunturas matutinas, del coyol que les quiebran cada mañana y que terminan tragándose por la tarde. Naturalmente, olvidan el coyol de ayer y de anteayer. Y vuelvo a repetir: me refiero a los partidos políticos actuales.

Muchos ya repetimos tal vez cansinamente: ¡Hace falta un Plan de Nación, un objetivo común, básico y sencillo (no re elección absoluta), un concepto y desarrollo organizativo y participativo que supere a estos fracasados partidos políticos, incluyendo al FSLN, una definición y desarrollo de formas de lucha, una estrategia frente a la real y concreta realidad electoral de Nicaragua, un Encuentro Nacional de fuerzas vivas o Diálogo Ciudadano (en una primera fase, sin el FSLN-gobierno) en defensa del Estado de Derecho y de la República, de la validez y soberanía del voto y de la voluntad popular!

Y a lo más que hemos llegado como sociedad, es a repetir lugares comunes sobre la democracia, la libertad, y a ver hacia afuera a ver si viene Insulza, si viene Hillary Clinton, si viene la ONU o el Vaticano a salvar a la República nicaragüense. Mientras, se agrava el estado republicano en Nicaragua.

“Nicaragua volverá a ser República”

Precisamente, se ha hecho un lugar común en nuestras ansias políticas, la frase atribuida a Pedro J. Chamorro de “Nicaragua volverá a ser República”, la cual nos obliga a ver atrás en nuestra historia y preguntarnos: ¿es que antes , en algún momento, fuimos republica? ¿Cuándo en el pasado fuimos o hemos sido república? ¿No lo somos ahora? ¿A que república del pasado tomaba como modelo P. J. Chamorro? ¿Qué se quiere decir con eso?

¿República nonnata?

Veamos nuestro recorrido “republicano”, someramente: Localizada Nicaragua, que no “descubierta” por las avanzadillas de Colon, en 1502; iniciada su conquista con todos los fierros en 1522 para hacerla, con la fuerza de las armas y del exterminio, parte del Imperio español y  parte a su vez, del Reino de Guatemala hasta el 15 de septiembre de 1821 (día de la independencia regional de España); avasallada también como parte de la región al fugaz Emperador mexicano Agustín de Iturbide hasta el 1 de julio de 1823; Estado miembro de la República Federal de América Central hasta el 30 de abril de 1838, que es la fecha en la cual Nicaragua se declara finalmente República libre, soberana e independiente.

Y desde 1838, se intensifica el calvario de guerras familiares, de clanes, de partidos, de civiles, y hasta agresiones e invasiones armadas con otros estados centroamericanos, e incluso, de parte de superpotencias como Inglaterra y Estados Unidos. Nicaragua se convierte, especialmente desde 1838, en un triángulo territorial de violencia y sangre.

La Primera República: la República Conservadora

En un largo y sangriento periodo, no hay visos de una República en Nicaragua. Al concluir el periodo 1838- 1856 (un periodo inestable que termina con la llamada Guerra Nacional), se lleva a través de guerras rápidas, intrigas y negociaciones y la lucha contra el usaamericano William Walker (que llegó a proclamarse Presidente de Nicaragua), a uno de los primeros consensos nacionales, la República Conservadora,entre 1858 y 1893, los mal llamados Treinta Años Conservadores (dado que en realidad este fue un periodo de bipartidismo) vilipendiados por José Coronel Urtecho y reinvindicados más recientemente por Arturo Cruz Sequeira.

¿Que distingue, a grandes rasgos, a esta fase del Estado y de la Nación, como una fase republicana, al margen de su esencia reaccionaria de clase? (Por ejemplo, el voto ciudadano dependía del capital y de las propiedades).

En primer lugar, el firme imperio de la ley que sustituyó históricamente a la ley del imperio en las fases anteriores y que se tradujo en formulaciones constitucionales, leyes, formación de los órganos básicos de poder del Estado, la relativa pacificación alcanzada, la aunque lenta, conformación de la fuerza militar nacional, de un sistema de educación nacional con primaria gratuita y obligatoria, introducción del teléfono, del telégrafo, del ferrocarril, la navegación en el Lago de Nicaragua, Río San Juan, el muelle de Granada, y especialmente el impulso a la actividad cafetalera, que permitió las bases del paso del predominio económico político de las clases terratenientes a la burguesía agroexportadora.

En lo político, fue relevante la pacificación e institucionalización del traspaso de mando en las Presidencias (presidente electo entrega a presidente electo), la no re elección presidencial, la institucionalización de los partidos como expresiones políticas de los ciudadanos (aunque bajo la forma bipartidistas entre liberales y conservadores), el inicio de la identidad nacional y cultural.

 La Segunda República. La República Liberal

El más liberal de los gobiernos conservadores, el de Joaquín Zavala, terminó defenestrado por una revolución armada de un caudillo liberal, José Santos Zelaya, el 14 de julio de 1893. Duró hasta 1910, en que directamente Nicaragua siente el peso de toda la presión y fuerza de los Estados Unidos de América, que  obliga a Zelaya a renunciar y queda cortada de esa manera,  la evolución natural del Estado en Nicaragua. Desde entonces Estados Unidos viene a ser parte sustantiva de la evolución del modelo económico-político en Nicaragua, guste o disguste.

La República Liberal puede ser considerada como tal por su legado de desarrollo constitucional y legislativo  más amplio y moderno, por su impulso al desarrollo económico, fortalecimiento de la burguesía cafetalera y de otros sectores incipientes del siglo XX, por su institucionalización del voto popular mas amplio , la cobertura educativa ampliándola a secundaria, mejores posiciones negociadoras ante las superpotencias de la época, mal que bien, la recuperación de la soberanía nacional sobre la Costa Caribe en manos de Inglaterra, etc.

La Tercera República: la que necesitamos lograr en 2010 y 2011

El derrocamiento de Zelaya por la intervención usamericana, llevó a las intervenciones de marines en Nicaragua (desde 1912, descontando el bombardeo contra San Juan del Norte o Greytown en 1854), a la gesta nacionalista de Sandino, al surgimiento de la dinastía somocista y sus 45 años de dictadura, a los 10 años del poder autocrático del FSLN (1979-1980), a los 17 años de derrotas electorales consecutivas del FSLN (1990-2006) y a los gobiernos Chamorro-Alemán-Bolaños, a estos 3 años con el FSLN de nuevo en el poder.

Como se refleja fácilmente, se concluye que en todo este periodo en Nicaragua, prácticamente desde 1910 que fue derrocado Zelaya, ha privado mas la inestabilidad y la crisis institucional y política, las formas autocráticas, dinásticas, dictatoriales, guerras civiles, insurrecciones populares, revueltas y contrarevueltas, siempre caudillescas, y que no se ha estabilizado, desde esa fecha, un Estado de Derecho, indicador elemental para el funcionamiento de una República. Un siglo perdido. Exactamente 100 años de soledad republicana.

Es decir, concluyamos que no somos una República estable desde el derrocamiento de Zelaya. Así que tenemos que concluir que a los 508 años de haber sido avistada por los conquistadores españoles, Nicaragua sólo ha gozado de dos fases republicanas, una conservadora y la otra, liberal y que de alguna manera, esa última republica liberal prostituida a formas dinásticas, dictatoriales o seudo revolucionarias, se mantiene, como hoy en día, en una crisis crónica alentada por prácticamente los mismos clanes, tribus, familias, grupos económicos oligárquicos de cuño burgués capitalista, o burgués solidarista, que hasta en el uso de piedras, garrotes, palos, griterías, nos recuerdan en vivo que seguimos empantanados en nuestro estado primitivo decimonónico, regresando a lo mismo una y otra vez, sin aprender de la historia, sin memoria histórica ni visión de futuro.

La Tercera Republica, sin embargo, la que necesitamos para romper esos círculos del infierno que nos condenan al atraso, a la ignorancia, al asistencialismo y la caridad internacional, a la frustración de nuestra juventud, a la erosión de la identidad y la auto estima nacional, está aquí, en este 2010 y 2011, esperando a los ciudadanos que queremos salir de este siglo perdido (1910-2010) de ese atraso histórico y lograr que  Nicaragua sea una Nueva República y en ese sentido, no “volver a ser”, sino “llegar a ser” República, la Tercera República.