1. La primera Ley Electoral de Nicaragua fue impuesta por los ocupantes usaamericanos a través de la llamada Ley Dodds de 1923. Con ella, sólo se reconocía la posibilidad de participación de liberales y conservadores, cerrando otras opciones, lo cual se prolongó en las leyes Electorales de 1950 y 1974, siempre bloqueando emergencias alternativas.

 2.  En 1980, por las condiciones revolucionarias, este bloqueo se rompió, aun cuando en letra pequeña se mantenía la tendencia a mantener dos bloques de opción, entre ellos el FSLN. Varias reformas, hasta llegar al Pacto, favorecen el sistema de paralelismo político, “Juego de los Espejos”, como le llama el periodista Carlos Salinas, o la “Paradoja de los Gemelos”, como le he llamado yo. El hecho de fondo es asegurar la exclusividad de los partidos negociantes, FSN-PLC, lo demás no vale nada.

3. Esta observación puede explicarnos por qué  el inconsciente colectivo en Nicaragua sólo razona entre dos opciones: liberales o conservadores, FSLN o PLC. Estamos marcados por el abuso en el origen infantil de nuestra República, la huella del “abuso” de la primera Ley Electoral impuesta por Estados Unidos, y por  todo el transcurso de las llamadas paralelas históricas, sistema que fue la cama de la dictadura somocista por décadas.

4. Hoy en día, muchos nicaragüense se espantan con la posibilidad que no sea Alemán o Montealegre el candidato a enfrentar a Ortega en las elecciones del próximo año. Cualquier cosa diferente a eso, razonan, sería hacerle el juego a Ortega. No se dan cuenta que la pugna Alemán-Montealegre se reduce a quien es el próximo administrador del Pacto, el próximo Alter-Ego, dado que el que salga sobrando, es perfectamente desechable.

5. Ambos partidos favorecen fieramente el sistema oligopólico en la distribución del poder, dejando claro que en Nicaragua se ha establecido un sistema de co-gobierno,  en el cual la discusión entre las paralelas que lo manejan son asuntos cuantitativos de cuotas en los órganos del Estado, el aparato de gobierno y las alcaldías o estructuras políticas regionales. Y ese es el mutuo celo de la participación de alternativas políticas emergentes.

6. Avalar el sistema de paralelas políticas, el fondo del Pacto, que ha establecido el Co-gobierno, es darle continuidad a un sistema mórbido, morboso y mortal para la democracia participativa e incluso representativa.

7. Defender y luchar por la diversidad política debe ser un valor nacional.

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