Hubo una discusión famosa cuando se comenzó a popularizar la Teoría de la Relatividad y que quedó ejemplificada en la “Paradoja de los Gemelos”, según la cual, dos observadores tendrán distinta percepción y dimensionamiento del  tiempo de  acuerdo a sus movimientos relativos: uno de los gemelos, alejándose a la velocidad de la luz del otro, que queda en tierra, regresa al cabo de algunos años. Entonces, de acuerdo a la Teoría, el que quedó en la tierra ha envejecido más rápido que el viajero. Pero inmediatamente el gemelo viajero contesta que su hermano gemelo en tierra, se alejaba de él a la velocidad de la luz y por lo tanto, es quien tiene que estar más joven. Paradoja.

Estados Unidos prestó su base aérea de Palmerola en Honduras cuando el 29 de junio del 2009 el Presidente Zelaya fue defenestrado y hasta expulsado de su propio país. Pero cortó la ayuda militar después del golpe de Estado y luego de la reunión Sra. Clinton-Zelaya, suspendió la ayuda a Honduras, aunque no retiró su embajador. Igualmente, EEUU avaló el acuerdo “San José”, que incluía la restitución de Zelaya, pero reconoció las recientes elecciones y al gobierno electo. Paradojas.

Cuando Estados Unidos cortó la ayuda a Honduras y a la Cuenta Reto del Milenio en ese país, sin excepción, todos los países, incluidos los del Alba, aplaudieron tan entusiasmadamente esa medida, como protestaron cuando Estados Unidos hizo lo mismo contra el gobierno de Nicaragua.  Paradojas. Paradojas también cuando los suecos decidieron darle el Premio Nobel de la Paz a Barak Obama, cuando es claro que su gobierno está procediendo a intensificar los bombardeos indiscriminados en Afganistán y otros países islámicos, no se retira de Irak, mantiene el campo de concentración de Guantánamo con secuestrados en peores condiciones que los de las FARC, a las que a su vez, condena.  Paradojas.

En Nicaragua, tenemos nuestra propia “Paradoja de los Gemelos” personificada en Arnoldo Alemán, líder de los restos del antiguo Partido que defendió a la familia Somoza durante toda su dinastía, y del otro lado, Daniel Ortega, líder absoluto de los restos del antiguo Frente Sandinista de Liberación Nacional, que luchó tenazmente contra los Somoza.  Ambos negocian de tanto en tanto, sus relativas perspectivas y sus nociones del “tiempo político” en Nicaragua. Ambos “gemelos” está confabulados en su paradoja y lo que quieren es negociar quien se va a su viaje y quien regresa, no cuál de ellos envejece en el poder más rápido que el otro. Mientras se turnen en los viajes, el envejecimiento mutuo, se anula.

De las paradojas, incluidas la de los Gemelos, pueden derivarse algunas lecciones básicas de democracia elemental: Por ejemplo, es muy difícil enrumbarse a algún tipo de socialismo del futuro, o de este siglo XXI, si lo avanzado y construido en la democracia elemental, básica, es pisoteada, quebrada o interrumpida con métodos formales y legalistas, o con la fuerza de las armas, o al estilo particular del combo aplicado en Honduras.

No podemos avanzar a formas socialistas, alta y esencialmente participativas, descuartizando las instituciones que la civilización y el avance han permitido, cuando esas instituciones conquistadas, mal que bien, reditúan más derechos, más amplitud, más inclusiones que las nuevas formas propuestas bajo visiones o arrebatamientos mesiánicos. Paradoja: tenemos que defender la democracia generada en el capitalismo, contra la posibilidad  anti democrática del Poder de Unos Cuantos Ciudadanos…y Ciudadanas contra las mayorías.

Lo que nos lleva a que ningún país ni pueblo, ni ciudadanía, debemos tolerar a ningún Gorileti por más Siglo XXI que venga emperifollado. Esa fórmula es una esencialmente reaccionaria, anti-civilización, anti-ciudadana. La fórmula del Goriletismo.

Al menos, la acción continental en defensa del estado de Derecho en Honduras pareció hacer coincidir en ciertos momentos a  Obama y Castro, Uribe y Chávez, Lula y Ortega, generando la discusión de si la democracia básica es un problema y una necesidad supranacional y suprasistema.

Imaginémonos que no hay fronteras, como dice la famosa canción de John Lennon, y que la democracia no es un simple fenómeno nacional, sino una necesidad universal. Que nos atañe, por ejemplo, que los Talibanes repriman con tanta furia los derechos humanos de las mujeres, que las FARC de Colombia continúen secuestrando, que los golpistas se salieron con las suyas en Honduras, que el “pop” Obama  se va a terminar hundiendo entre los escombros y las víctimas inocentes de sus bombardeos de cuevas en Afganistán, que Panamá se quiere retirar del Parlacen, etc. Todo nos concierne, aunque la Paradoja de los Gemelos pareciera darnos concepciones y puntos de vista relativos.

No podemos dejar atrás la democracia ni siquiera viajando al Socialismo XXI a la velocidad de la luz. Porque inmediatamente la democracia dice que ese socialismo del futuro es el que está envejeciendo y caducando desde ya. Paradoja.

Hay principios que todavía no muestran signos de envejecimiento a través del tiempo, aun cuando deben y pueden en el futuro, superarse:

·         Derechos de los pueblos a escoger libremente a sus gobernantes;

·         Que los electos cumplan los plazos por los que fueron electos;

·         Revocabilidad de todos los cargos de elección popular; democracia plesbicitaria;

·         Derechos a manifestarse pacíficamente en las calles;

·         A no ser atropellados por el ejército, ni por la policía, ni por grupos paramilitares;

·         Derecho a expresar libremente sus opiniones y sus decisiones políticas dentro de los marcos legales;

·         El derecho a no permitir más Goriletis o mesías auto nombrados en remplazo de la participación ciudadana decisoria;

·         Control de los electores sobre los elegidos;

·         Elección uninominal en los Parlamentos, no por planchas;

·         Rendición de cuentas;

·         Derecho a presentar candidatos de elección popular, que no sean de partidos políticos (Suscripción Popular);

·         Ejercicio del principio del pueblo soberano;

 

Y varios etc. más.

 

Paradoja: para avanzar en la profundización de la democracia, incluyendo la posibilidad o eventualidad de formas solidarias y socialistas de organización social,  debemos defender activamente la democracia que hemos logrado conquistar hasta nuestros días, y que debemos seguir conquistando y superando.

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