Hay una estrofa de Alfonso Cortes, nuestro loco poeta, que todos conocemos que dice:”un trozo azul tiene mayor intensidad que todo el cielo”. Parece ser la expresión de un pensamiento existencialista, esa pista de hielo en la que de vez en cuando, resbalamos. Pero también pareciera reflejar (aunque nuestro poeta- filósofo nunca fue explícitamente erótico), algo tántrico, transmutante en lo que los segundos de la intensidad nos lleva a un mundo del que no quisiéramos volver y al cual siempre estamos buscando regresar. Un atardecer en las montañas, lagos y mares del Pacifico o un amanecer en las montañas, lagunas y mares de la Costa Caribe, por ejemplo.

El Aquí y Ahora nos da una mejor perspectiva del Después y el Antes. Y si lo hacemos permanente, quizás nos ayude a hacernos responsables de lo que viene y lo que ya pasó. En realidad, la vida nuestra es una suma infinita y acumulada de detalles, esos ladrillos pequeños con los que vamos construyendo el devenir y dejando la huella.

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