No te distes cuenta, gente de la izquierda latinoamericana, ni vos, gente del lado derecho (izquierda y derecha ¿de cuál centro?) que el 18 de diciembre de 2009, un hombre negro cubano, Orlando Zapata Tamayo, de 42 años, inicialmente condenado por estafa, tenencia de armas blancas, resistencia (dice la correspondiente condena) y evolucionado a lo largo de varios años y varios procesos que lo devinieron en preso político en Cuba, decidió férreamente, protestar contra las aludidas injusticias del sistema, poniéndose en huelga de hambre por sus derechos, hasta concluir con su muerte en prisión?

¿No te distes cuenta, gente de la izquierda latinoamericana, ni vos, gente del lado derecho (izquierda y derecha ¿de cuál centro?) que este 24 de febrero 2010 fue asesinada en su casa de la Colonia Celo Gonzales de San Pedro Sula, Honduras, la militante del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) , Claudia Larissa Brizuela?

Una mano izquierda o una mano derecha pueden convertirse y de hecho se convierten siempre, en fuerzas de muerte. Van segando vidas para imponer su lógica y su razón.

Está tan muerto ese negro rebelde a la uniformidad forzada de un régimen de izquierda como en Cuba, como esa mujer militante antigolpista en Honduras, partida por varios balazos en su propia casa. Un negro, una mujer, segmentos débiles pero que parecieran tener la resistencia Anti-Stablishment que demuestran la naturaleza humana sedienta de libertad, sedienta de justicia, la firme vocación de no ceder ante jerarcas auto erigidos en dueños de vida y muerte de otros humanos, tan humanos como ellos.

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