Día-Logos Carlos A.Lucas A.

Praxis-Logo-Poiesis…ojalá

TROMPETAS DE JERICÓ

Posted by Día-Logos en 26 marzo, 2010


La resonancia es ritmo, frecuencia, duracion, sintonía.

En la materia de  dinámica de sólidos, así como en dinámica de fluidos, diseño de máquinas, líneas de transmisión, circuitos osciladores, transferencia de potencia, antenas, sistemas de control, teoría de la comunicación, nos encontramos con el concepto de RESONANCIA, un principio físico-electro-magnético de enorme relevancia en la vida moderna.

En resumen, cada cuerpo o estructura tiene una frecuencia característica  para la cual la amplitud de la onda mecánica que la recorre es máxima. Esto es fundamental en el diseño de estructuras (puentes, edificios, turbinas, aviones) dado que hay que conocer esa frecuencia para asegurar que la resistencia a la misma, no haga colapsar esa estructura. Hay casos muy conocidos, como por ejemplo, el colapso de un puente tras la marcha rítmica de una banda de guerra. Por eso no se permite el paso de marchas rítmicas en los puentes. Los aviones son de alto riesgo a estas frecuencias, por los cambios de vibraciones transitorias provenientes de los motores o de la turbulencia del medio en que se desplaza. Hay cantantes de ópera que pueden hacer volar en pedazos algunos cristales puestos a vibrar a esa frecuencia límite. No hay que practicar aeróbicos en grupo en algo que no sea un primer piso. No brincar prolongada y rítmicamente en un segundo piso de un estadio.

O sea, todo cuerpo es recorrido por vibraciones mecánicas, cuya frecuencia y amplitud puede llegar en ciertos momentos y condiciones, a una frecuencia en que la amplitud de dicha vibración será máxima, provocando el colapso de esa estructura.

Cuando tenemos circuitos resonantes y sintonizados, la transferencia de potencia está maximizada. La sintonía es fundamental para la resonancia: Claro o Movistar pueden tener toda la potencia del mundo en sus antenas, pero si mi celular no está sintonizado a su frecuencia, no podré ni recibir ni hacer llamadas. No hay Sintonía.

Hay una referencia en el relato bíblico de Jericó que podría asimilarse a un fenómeno de Resonancia. De acuerdo a las instrucciones, los israelitas tuvieron que rodear una vez a la ciudad durante seis días. Al sétimo, la rodearon 7 veces, sonando al unísono sus trompetas, de manera sostenida; luego, a la orden de su comandante, gritaron a una voz, prolongadamente, provocando la caída de los muros de Jericó. Parece la referencia a una resonancia masiva, que encontraron la frecuencia exacta para el derribamiento de esos muros. En teoría, pues, con una simple trompeta podemos derribar el muro mejor construido, si sabemos encontrar la frecuencia a la cual ese sistema o estructura es frágil.

En Educación, en Ética, así como en política, en economía, en relaciones humanas, tenemos manifestaciones de RESONANCIA, en los actos y las palabras.

Hay que tomar  en cuenta que para un efecto claro de la Resonancia, tenemos que mantener un RITMO (o sea una frecuencia y secuencia en la energía aplicada) y tenemos que asegurar la SINTONÍA para que pueda haber (al margen de la potencia de la que dispongamos como en el caso de las telefónicas mencionadas), comunicación.

Y en ello es importante el sistema de códigos, el tipo de lenguaje o señales compartidas.  O sea, contar con un PROTOCOLO, como se dice en Informática.

Apliquemos estas reflexiones a la lucha política en Nicaragua, ante tantos y tantos muros que el sistema de poder parece estar empeñado en estar construyendo: dividirnos por ejemplo, entre cristianos y no cristianos, entre solidarios y no solidarios, entre socialistas y no socialistas, entre reales ricos y supuestos pobres y entre supuestos ricos y reales pobres, entre reales ricos y reales pobres, supuestos ricos y supuestos pobres, entre socialistas ricos y socialistas pobres, etc., ad infinitum a un punto en el que al fin de cuentas, nadie sabrá quién es ni que hace y cada día será un sombrero al tono del poder que controla estas diacronías.

Por eso la dinámica de las llamadas “puñaladas” que es tan común, por ejemplo, en la Asamblea Nacional, entre Magistrados, Contralores  y funcionarios que cambian de sombrero y de posición más rápido que decir “ya”. Al menos en las llamadas “fuerzas de oposición”

Esos muros los podremos derribar en Nicaragua, si logramos entre todos un ritmo, una frecuencia, una sintonía y un lenguaje común. Y los muros se vendrán abajo como arena floja, por efecto que logremos aplicar la RESONANCIA perfecta. Mientras no haya ese ritmo, esa frecuencia, esa sintonía, no hay efecto de resonancia y el muro nos parecerá indestructible, eterno, sólido.

Pero como en el relato, hay que trabajar lento en rodear el objetivo durante “seis” días. Y al “sétimo”, el día del asalto final contra el muro, hay que contar con trompetas afinadas. Y luego hay que dar a una sola voz, la voz del pueblo, dice el relato, a una sola voz prolongada, el grito de todos juntos en la misma frecuencia, y ningún muro o tiranía en ciernes podrá resistirlo.

Primera tarea; “rodear la ciudad”…

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2 comentarios to “TROMPETAS DE JERICÓ”

  1. Bonito artículo, realmente bueno para reflexionar. Creo que hay un pequeño yerro al concluirlo, ya que, como vos precisamente aclarás tocayo, Josué contaba con un Ejército de Israel… entonces, para pasar a ‘rodear la ciudad’ primero es el Ejército (Organización) con el instrumento idóneo en las manos que son las trompetas (Acciones concretas articuladas sobre la base de un Plan o Diseño específico). Organizarnos para derribar los muros y dotarnos de los instrumentos necesarios, serían los pasos 1 y 2, para luego proceder a ‘rodear la ciudad’.

  2. Red Nacional de Resistencia Ciudadana said

    Esa es la tarea que los nicaragüenses tenemos pendiente, debemos encontrar el ritmo y la frecuencia necesarias y ponernos todos en sitonía. Comencemos pues por rodear a los corruptos y traidores, a los usurpadores y a los chaquiros que no ven, no oyen ni denuncian los delitos, todos ellos son cómplices de la desgracia en que se encuentra nuestro país, empecemos ya, ahora y en la medida que seamos más comenzaremos a vibrar en la misma longitud de onda hasta alcanzar la resonancia que derribe esos muros. Estamos de acuerdo.

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